La belleza se apoderó de mis ojos,
ya no estoy podrida, ya no estoy perdida.
Imersa en la más extraña luz interior me encuentro,
y la felicidad envuelve mis días.
Amo la luz tanto como la oscuridad,
y sonrío.
Tiempos de torbellinos y tormentas de lluvias y algunos soles. La suerte estaba de tu lado, pero no te avisó. Una espesa negrura nos acecha nos envuelve, las sonrisas se apagan, caricias frías, palabras sin amor, ojos bien cerrados. Somos huéspedes de esa negrura. Y así siempre, y así todo...
un lugar no digo un espacio hablo de qué hablo de lo que no es hablo de lo que conozco no el tiempo sólo todos los instantes no el amor no sí no (A. Pizarnik)